Rizoma es una entidad definible dentro de su propio mundo, mundo ya existente en sus primeros indicios. Los entornos armónicos de la espacialidad y las formas, la suavidad de la luz, la tibieza del color, la cualidad de la naturaleza pura, original, primitiva y las criaturas que habitan su imaginario, la convivencia, el equilibrio.
Indaga amablemente en la existencia de los seres y en los aspectos que los distinguen únicos, se complace en el reconocimiento mutuo y se fortalece en la concreción de lo imaginable, se conmueve ante la belleza de las cosas y los acontecimientos inesperados, -aquellos que alteran el orden presupuesto y la inercia conducente- y es sensible a las fuerza que emanan de los sucesos simples. Con admiración es dedicado a la contemplación de los ciclos que desahacen la separación ilusoria y prueba el sentido de su existencia en el ejercicio cotidiano del juego que entrama la Vida a la realidad del Espíritu.
